GLIFOSATO: Corte Suprema de Justicia estadounidense confirma que el uso de glifosato causa cáncer

La Corte Suprema estadounidense confirmó su condena a Monsanto por el uso de glifosato. Los miembros del tribunal ratificaron la compensación de US$ 25 millones a Edwin Hardeman, un granjero que pudo demostrar que tras décadas de exponerse al herbicida contrajo el Linfoma de Hodgin, un tipo de cáncer que se forma en el sistema linfático.

El uso de glifosato ha generado juicios en distintos pases

El uso de glifosato ha generado juicios en distintos países.

La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó este martes la apelación de la empresa químico-farmacéutica alemana Bayer, dueña de Monsanto, y confirmó la compensación económica para un granjero que contrajo cáncer tras décadas de usar el herbicida Roundup, con glifosato.

Los miembros del tribunal, confirmaron la compensación de US$ 25 millones a Edwin Hardeman, un granjero que pudo demostrar que tras décadas de exponerse al herbicida contrajo el Linfoma de Hodgin, un tipo de cáncer que se forma en el sistema linfático.

La confirmación de la condena, según especialistas del sector, puede llevar a miles de potenciales reclamos de resarcimientos por los casos de cáncer provocados por su herbicida Roundup

Actualmente Bayer afronta 125.000 demandas por el uso del glifosato en Estados Unidos, de los cuales 30.000 permanecían frenados y sin acuerdo a la espera del fallo de la Corte.

Bayer compró Monsanto en 2018 por US$ 63.000 millones y, junto a la operación, también heredó las batallas legales que enfrentaba la compañía que comenzó a fabricar Roundup en 1970.

En su argumento, Bayer adujo que los reclamos eran improcedentes ya que Roundup tenía una aprobación federal para su uso; no obstante, previendo un fallo adverso, el año pasado incrementó con US$ 4.500 millones (que se suman a otros US$ 11.600 millones) los fondos para un programa de reclamos, según reportó la agencia de noticias Bloomberg.

También anunció que planea reemplazar el glifosato por otros ingredientes activos en los herbicidas destinados al mercado residencial estadounidense desde 2023, aunque continuará ofreciendo el producto a los agricultores.

El damnificado recibir 25 millones de dlares

El damnificado recibirá 25 millones de dólares.

Tras una consulta de la Corte Suprema, el Gobierno de Joe Biden, a través de su procuradora general, Elizabeth Prelogar, recomendó el mes pasado rechazar el planteo de Bayer.

La empresa acudió en agosto pasado a la Corte Suprema con el fin de revertir el fallo de un tribunal menor amparándose en que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) aprobó el producto, por considerar que el glifosato no es un riesgo a la salud pública ni es cancerígeno siempre y cuando se sigan las indicaciones.

Bayer argumentó que el Acta Federal de Insecticidas, Fungicidas y Rodenticidas protege a la compañía de culpabilidad, ya que la misma establece que los Estados pueden elegir no imponer requerimientos en las etiquetas que “se sumen o sean diferentes” a los que indica la ley federal.

Bayer compró Monsanto en 2018 por US$ 63.000 millones y, junto a la operación, también heredó las batallas legales que enfrentaba la compañía que comenzó a fabricar Roundup en 1970.

Además, señaló que la EPA –bajo la administración Trump en 2019- había afirmado a los productores de glifosato que no aprobará colocar una advertencia por el peligro de cáncer ya que sería “falso y engañoso”.

Por su parte, Prelogar argumentó que la aprobación del producto por parte de la EPA no significa que Bayer no haya fallado en advertir sobre los riesgos del producto a sus consumidores.

Actualmente Bayer afronta 125.000 demandas por el uso del glifosato en Estados Unidos, de los cuales 30.000 permanecían frenados y sin acuerdo a la espera del fallo de la Corte.

Además del caso de Hardeman, en el 2019 un tribunal de apelaciones confirmó una compensación por US$ 86,7 millones a favor de Alva y Alberta Pillod, una pareja que contrajo el Linfoma de Hodgin.

“Bayer de forma respetuosa está en desacuerdo con la decisión de la Corte Suprema. La compañía cree que la decisión debilita la habilidad de las firmas de dependen en las acciones oficiales tomadas por las agencias regulatorias de expertos”, comunicó este martes la empresa tras el fallo.

Hardeman, quién utilizó el herbicida entre 1980 y 2012 en su granja de San Francisco, demandó a Monsanto en 2016 y adujo que en la etiqueta del producto no existían advertencias por su uso.

Además del caso de Hardeman, en el 2019 un tribunal de apelaciones confirmó una compensación por US$ 86,7 millones a favor de Alva y Alberta Pillod, una pareja que contrajo el Linfoma de Hodgin.

Misiones tiene prohibido el uso de glifosato desde el año 2.020

La provincia aprobó una ley para prohibir el uso del polémico herbicida en ejidos urbanos y algunos espacios rurales a partir de 2020.

Misiones quiere avanzar hacia un modo de producción agrícola más amigable con el medio ambiente. La Cámara de Diputados de la provincia aprobó un proyecto de ley que prohíbe el uso del glifosato en ejidos urbanos y algunas zonas rurales a partir del año 2020.

De acuerdo al artículo 1º, se prohíbe la aplicación del glifosato, sus componentes y afines “en los ejidos urbanos del territorio provincial, comunidades de pueblos originarios, establecimientos educativos y sanitarios cualquiera sea su denominación o rango”.

La reglamentación surgió de un proyecto elaborado por el legislador Martín Sereno (Partido Agrario y Social) y contó con un amplio apoyo de la Cámara de Representantes de Misiones, el único cuerpo legislativo que posee la provincia.

Entre sus fundamentos, la nueva ley hace referencia a estudios científicos y posicionamientos por parte de organismos internacionales respecto a las consecuencias del glifosato, como el de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que clasifica al insecticida como “potencialmente cancerígeno”.

“La exposición a plaguicidas se ha vinculado al cáncer, a la enfermedad de Alzheimer y a la enfermedad de Parkinson, a trastornos hormonales, a problemas de desarrollo y a esterilidad. Los plaguicidas también pueden tener numerosos efectos neurológicos, como pérdida de memoria o de coordinación o reducción de la capacidad visual o motriz”, señaló Sereno.

En el texto se especifica que el herbicida tampoco se podrá aplicar en “reservas naturales de cualquier tipo y denominación (ya sean nacionales, provinciales, municipales o privadas), centros turísticos, cursos de agua dulce que proveen para consumo humano ni para la producción agrícola ganadera”.

“La ley representa un triunfo para quienes no queremos más pueblos fumigados, no queremos que los agrotóxicos sigan enfermando y matando. Es necesario que este tipo de legislaciones se apliquen en resguardo del derecho a la salud de los pueblos”, destacó el secretario general de ATE, César Fariña.

A partir del artículo 2º, además, se establece que queda prohibida «la inoculación y/o fumigación mediante la utilización de aeronaves o medios análogos, de plaguicidas u otros químicos de naturaleza biocida, además de los que se encuentren prohibidos por normas nacionales o internacionales, en todo el territorio provincial».

Dado que la norma implica renunciar al sistema de agricultura intensiva dependiente de plaguicidas que da beneficios en el corto plazo, la ley entrará en vigencia a partir del 1 de abril de 2020 para dar tiempo al sector primario a cambiar su modo de producción más sustentable y responsable. Para acompañar a los productores y las productoras, la provincia anunció que brindará capacitaciones y campañas de concientización.

Derrota del glifosato

Durante el año pasado, la ONU advirtió que los insecticidas y herbicidas son responsables de 200.000 muertes por intoxicación aguda al año, de las cuales el 99% se produce en países en desarrollo, y pidió poner en marcha “un proceso global para la transición hacia una producción agrícola y alimentaria más segura y saludable”.

Entre ellos, el mayor apuntado de todos es el glifosato. Según la Red de Médicos de Pueblos Fumigados, Argentina es el mayor consumidor mundial de este herbicida. En el territorio nacional, cada año se utilizan unos 240 millones de litros, que son aplicados sobre más de 28 millones de hectáreas.

La misma organización ambientalista sostiene, además, que en los pueblos rurales del país una de cada tres personas muere de cáncer, mientras que en el resto del país es una cada cinco. Es decir, en las regiones agrarias, hay entre un 40 y 50 por ciento más de fallecimientos a causa de esta enfermedad.

El glifosato comenzó a ser comercializado por Monsanto en 1974, como el principal componente del Roundup. Pero, a medida que se intensificó la industrialización del campo, el producto pasó a ser distribuido por todas las grandes multinacionales agroquímicas. Entre ellas, están Bayer (que acaba de comprar a Monsanto), Dow-Dupont, Syngenta (que fue adquirida por la china Chem-China), Basf y FMC, las cuales manejan casi la totalidad del mercado agroalimentario del planeta.

Otros estudios nacionales, impulsados por investigadores del CONICET y la Universidad Nacional de la Plata (UNLP), han comprobado que las moléculas del herbicida no son biodegradables –como siempre juraron desde la industria química– sino pseudopersistentes y que 6 de cada 10 frutas y verduras del país tienen al menos un agrotóxico.

“Los plaguicidas, que se han promovido de manera agresiva, generan preocupación a nivel mundial en lo concerniente a los derechos humanos, y su utilización puede tener consecuencias muy perjudiciales para el disfrute del derecho a la alimentación”, concluyó Sereno.

BERNARDO DE IRIGOYEN Trasladaba ilegalmente 1.200 litros de herbicida y fué secuestrado por GN

Fuentes: Telam, Foro Ambiental, Redacción