Se suspende el Brasil-Argentina por el protocolo sanitario.

El clásico sudamericano se para a los seis minutos por orden de las autoridades brasileñas, que acusan a cuatro jugadores de la Albiceleste de no cumplir los protocolos contra la covid


Lo que iba a ser la cumbre del fútbol sudamericano dentro de las eliminatorias para el Mundial de Qatar 2022 se convirtió en un lío monumental y un esperpento planetario. El partido Brasil-Argentina fue suspendido por inspectores sanitarios brasileños ante la estupefacción generalizada cuando ya había comenzado a rodar el balón.

A los siete minutos de comenzar el clásico sudamericano, funcionarios de la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) saltaron al campo del Estadio Neo Química de São Paulo (Corinthians) para exigir que fuera paralizado de inmediato el choque con el argumento de que tres de los jugadores de Argentina que estaban en el campo —Emiliano Martínez, del Aston Villa; y Cuti Romero y Giovanni Lo Celso, del Tottenham— habían mentido al entrar en Brasil después de haber estado en Reino Unido.

Un cuarto jugador de la Premier League —Emiliano Buendía, del Aston Villa—, también acusado de estas infracciones, seguía el partido desde el banquillo.

Tras la suspensión del encuentro, la selección argentina se retiró al vestuario mientras la Canarinha se quedó en el campo ejercitándose.

La confusión fue enorme, en medio de un escándalo global, con los jugadores en medio de un estado de estupefacción. Anvisa, que es la agencia pública que autoriza las vacunas o los medicamentos, había explicado antes del partido en una nota difundida por la mañana que los jugadores Emiliano Martínez, Lo Celso, Romero y Buendía “no cumplieron con la regla para el ingreso de viajeros en suelo brasileño”.

La acusación es que falsearon las declaraciones que deben rellenar los viajeros al entrar en Brasil. Aseguraron, según Anvisa, que no habían estado en Reino Unido en los últimos 14 días, lo cual es falso, según la agencia brasileña. Álex Campos, el director de Anvisa, la agencia de vigilancia sanitaria brasileña que obligó a paralizar el partido, insistió en que ese no era el desenlace esperado.

“No se suponía que el partido tenía que ser interrumpido. Pero cometieron una infracción tras otra. Les pedimos que no salieran del hotel, que se pusieran en cuarentena, y finalmente los llevaron al campo. O tenemos reglas en Brasil (para todos) o no las tenemos”, declaró.

“No se puede hablar de mentira”, defendió Claudio Tapia, presidente de la AFA; “hay una legislación sanitaria y las autoridades sanitarias aprueban un protocolo vigente. Nosotros venimos cumpliendo todo porque nos preocupa que los jugadores puedan volver bien a sus clubes. Lo que se vivió fue lamentable: cuatro personas sin barbijo [mascarilla] ingresaron al campo e interrumpieron el partido”.

Pese a las acusaciones de Anvisa, el árbitro dio el pitido inicial a la hora prevista. Desde que comenzó la pandemia, ningún evento público de esta envergadura o incluso menor, ha sido suspendido de esta manera por inspectores sanitarios.

El trasfondo de la suspensión del partido es que la pandemia ha matado a más de medio millón de brasileños.

Y hay un pulso entre dos instituciones: la agencia sanitaria brasileña, que depende del Gobierno, y la Conmebol (Confederación Sudamericana de fútbol). Esta negoció un acuerdo con el Gobierno brasileño para que los jugadores señalados por las autoridades sanitarias obtuvieran una autorización excepcional para poder disputar el partido, como ha ocurrido desde el inicio de la pandemia con otros grandes acontecimientos deportivos.

Pero la agencia sanitaria insiste en que los cuatro incumplieron la normativa en dos puntos: mentir al entrar a Brasil y no hacer cuarentena.

“El viajero que cumple con las disposiciones del art. 3, con origen o historial de paso por el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, la República de Sudáfrica y la República de la India en los últimos catorce días, al entrar en territorio brasileño, deberá permanecer en cuarentena durante catorce días”, reza el decreto sanitario del Estado de São Paulo.

Como los cuatro jugadores argentinos no han estado confinados en Brasil durante las últimas dos semanas —antes de viajar a São Paulo, Argentina jugó contra Venezuela en Caracas—, la agencia sanitaria brasileña activó a la policía. “Ante la constatación de que la información brindada por los viajeros era falsa, Anvisa aclara que ya comunicó el hecho a la Policía Federal para que se tomen de inmediato medidas oportunas”, explica el comunicado.

La agencia sostiene que los cuatro los deportistas “tienen prohibido participar en cualquier actividad y se les debe impedir que permanezcan en territorio brasileño”.

El presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol, Ednaldo Rodrigues, mostró su malestar y estupefacción ante lo sucedido, y explicó que Anvisa informó a todas las selecciones de la normativa para entrar en Brasil y que desde hace tres días monitoreaba a la selección argentina.

También negó que la federación brasileña haya participado de ninguna negociación. “En ningún momento la CBF ha sido parte de ninguna negociación para poner o quitar deportistas”, recalcó Ednaldo Rodrigues, “la Confederación Brasileña respeta las normas sanitarias”.

“El árbitro y el comisario del partido elevarán un informe a la Comisión Disciplinaria de la FIFA, la cual determinará los pasos a seguir. Estos procedimientos se ciñen estrictamente a las reglamentaciones vigentes.

Las eliminatorias para la Copa del Mundo es una competición de la FIFA. Todas las decisiones que atañen a su organización y desarrollo son potestad exclusiva de esa institución”, concluyó en un comunicado la Conmebol. El gran clásico sudamericano acabó en un esperpento mundial.

 

Fuente: medios deportivos, Twitter

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