El INTA avanza en la investigación sobre cannabis medicinal

La planta de cannabis se utiliza desde hace siglos en distintas culturas alrededor del mundo para diferentes fines, entre ellos, el medicinal. La investigación médica y científica del uso medicinal de la planta de cannabis y sus derivados tiene oficialmente solo cuatro años en la Argentina, desde la sanción de la ley nacional 27.350.

“La ley de cannabis medicinal”, nombre que recibe la norma sancionada en 2017, es el marco legal imprescindible para el estudio de Cannabis spp. bajo estándares de calidad y control, a través de la investigación científica y estudios agronómicos. Organismos de ciencia y técnica, como el INTA –perteneciente al Ministerio de Agricultura de la Nación–, trabajan para la obtención de materiales vegetales, desarrollo de técnicas de manejo y metodologías específicas para la producción de la planta de cannabis y sus derivados, como el aceite medicinal entre otros.

 “Hoy, el INTA cuenta con la capacidad para iniciar diferentes actividades de investigación, desarrollo e innovación en lo referido a la producción de cannabis y sus derivados”, afirmó Silvina Lewis, directora del Instituto de Recursos Biológicos (IRB) del Centro de Investigaciones y Recursos Naturales (CIRN) del INTA y responsable titular ante el Consejo Consultivo Honorario (CCH) de la Ley 27350 por INTA.

La reglamentación de la ley nacional, a través del decreto 738/2017, autorizó al INTA y al Conicet al cultivo de cannabis con fines de investigación médica y científica, así como para producir la sustancia para abastecer el programa de cannabis del Ministerio de Salud de la Nación.  El nuevo decreto reglamentario (883/2020) permite además solicitar autorización para cultivar a pacientes que requieran el uso de cannabis con fines medicinales y/o terapéuticos a través de la inscripción en el Registro del Programa de Cannabis –Reprocann– bajo el control del Ministerio de Salud de la Nación. Pueden inscribirse personas o entidades que necesiten cultivar para sí mismas o para un tercero y para profesionales de la salud que necesiten certificar a sus pacientes.

Con recursos para proveer germoplasma en un futuro cercano e iniciar el desarrollo de variedades, registrarlas y obtener la experiencia en la producción de cannabis medicinal, el INTA avanza hacia “la generación de nuevas capacidades para emprender, en un futuro, la producción e investigación en cáñamo industrial”, dijo Lewis.

 

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