El cierre de fronteras ya lleva un año y medio

La apertura de fronteras supone dilemas sanitarios y fuerte impacto en el dólar.

Hace un año y medio que prácticamente no hay déficit por turismo, ante las dificultades para viajar al exterior. Una reapertura del turismo generaría fuerte tensión sobre las reservas y el tipo de cambio.

El cierre casi total de las fronteras argentinas, con las consiguientes limitaciones para viajar al exterior, se transformó en un importante (y también polémico) instrumento utilizado por el Gobierno para combatir el Covid-19. Pero este aislamiento internacional por motivos sanitarios está teniendo un gran impacto en la política financiera y cambiaria del Gobierno.

La escasísima venta de pasajes, gastos de hotel y compras fuera del país le generó un ahorro al Banco Central de miles de millones de dólares desde que arrancó la pandemia, hace un año y medio. Por eso, una eventual reapertura del turismo internacional, tanto receptivo como emisivo, deberá tener en cuenta no sólo el aspecto sanitario sino también el impacto sobre el mercado de cambios, es decir del dólar.

En redes sociales se multiplican las imágenes de satélites que muestran cómo se está recuperando el flujo aéreo internacional en buena parte del mundo, mientras que la Argentina sigue prácticamente sin vuelos. La explicación que ahora da el Gobierno es la necesidad de “ganar tiempo” para diferir el ingreso al país de la contagiosa variante Delta de COVID-19.

El tipo de cambio competitivo no lo ayuda al BCRA a recuperar reservas. Si regresa el flujo de extranjeros, esos turistas no cambiarían en el mercado oficial a $100, sino que recurrirían a circuitos informales para cambiar sus divisas a $180

El último balance cambiario difundido por el Banco Central hace alusión específica a este tema: “El déficit neto de la cuenta viajes, pasajes y otros pago con tarjeta continúa en niveles mínimos. Este comportamiento se muestra en línea con lo publicado en la última encuesta de turismo internacional”.

En la misma línea, aclara que “en los giros que se hacen al exterior para cancelar los saldos con las empresas emisoras de tarjetas internacionales, se incluyen tanto los consumos que se realizan por viajes al exterior como las compras no presenciales a proveedores del exterior”, especialmente a través de sitios de comercio electrónico especializados en compras a grandes marcas internacionales.

Aún a pesar del cierre casi total de fronteras y la escasa cantidad de argentinos que puede viajar al exterior, el déficit por la cuenta de gastos en el exterior (incluyendo pasajes y gastos con tarjeta) fue de USD 212 millones en junio.

El déficit de la balanza turística llegó a superar los USD 8.000 millones anuales. Alberto Fernández no tuvo que lidiar con este problema, porque hace más de un año y medio que las fronteras están prácticamente cerradas. Pero para el verano tendrá que definir cómo sigue, con el consiguiente impacto en la política cambiaria

A mediados de la década pasada el rojo de la cuenta turística llegó a superar los USD 8.000 millones anuales. Ni el cepo ni los impuestos que se cargaban para desalentar la compra en el exterior, a través del “dólar tarjeta”, alcanzaban para frenar ese gasto. De hecho, el rojo del turismo pasó a representar el principal egreso de dólares para el Gobierno durante la segunda gestión de Cristina Kirchner. Era tal ese déficit que se “comía” la totalidad del superávit comercial que conseguía la Argentina. Un lujo que ya no tiene espacio ante la débil situación de reservas del Central.

El gobierno de Alberto Fernández, en cambio, no tuvo que lidiar con este “problema”. Pero después de un año y medio de encierro casi total desde el punto de vista fronterizo, se impone pensar en cómo será el plan de salida. Más que un peligro de contagios, el mayor riesgo pasa por la fuerte pérdida de reservas que podría sufrir el Central en caso de que se reanude el turismo internacional. No sólo se trata de gastos en Miami, sino también de lo que los argentinos pueden gastar viajando a Uruguay, Chile o Brasil.

El cepo cambiario y los tipos de cambio múltiple son lo más nocivo para la balanza de turismo. El motivo es que los argentinos que viajan al exterior tienen incentivo para gastar con tarjeta y luego cambiar dólares en el mercado libre. Hoy el “dólar tarjeta o solidario” está por debajo de $170, mientras que el dólar libre cotiza a $180.

Por otra parte, el tipo de cambio competitivo no lo ayuda al BCRA a recuperar reservas. Si regresa el flujo de extranjeros, esos turistas no cambiarían en el mercado oficial a $ 100, sino que recurrirían a circuitos informales para cambiar sus divisas a $ 180. En su momento, el titular del BCRA, Miguel Pesce, explicaba el salto del dólar libre en el hecho de que no había oferta de turismo.

El Gobierno deberá enfrentar tarde o temprano este dilema. Con escasas reservas, resulta extremadamente difícil pensar en una reapertura del turismo internacional de la noche a la mañana, aún cuando las condiciones sanitarias lo permitan.

Una pérdida acelerada de reservas para hacer frente a los gastos en pasajes, hoteles o compras pondría aumentaría las chances de devaluación brusca, algo que el Gobierno quiere evitar a toda costa.

El momento más sensible se acerca. ¿Se animará el Gobierno a mantener el cierre casi total de fronteras en el verano, que es cuando se registran más viajes al exterior? Se supone que en cuatro meses ya la mayoría de la población estará vacunada con dos dosis, por lo que lo más sensato sería avanzar hacia una normalización del turismo internacional: permitir que ingresen turistas extranjeros, pero que también los argentinos pueden viajar. Sin embargo, no puede descartarse en absoluto que la ecuación financiera y cambiaria tenga un rol importante en esa decisión.

En Misiones el impacto es ambivalente

El director de la Agencia Tributaria de Misiones, Rodrigo Vivar, destacó que aumentó la facturación que obtuvieron los comercios de la provincia gracias al cierre de las fronteras durante la pandemia por el coronavirus. El funcionario afirmó que la recaudación provincial se vio beneficiada por esta circunstancia.

“La política adoptada por el gobierno provincial repercute directamente sobre la recaudación y una de las variables centrales para este buen resultado que venimos obtenido es trabajar la salud y la economía a la par. En ese trabajo, una de las cuestiones centrales fue el cierre de fronteras que se  ha notado el año pasado. Exactamente entre marzo, abril y mayo. En marzo, la facturación de Misiones, del privado, no superaba los 30 mil millones y de mayo a la fecha, no ha bajado de 40 mil millones la facturación”, afirmó.

Vivar subrayó que ese incremento repercutió en la actividad económica gracias a las políticas tributarias de acompañamiento, que fueron definidas desde el Estado provincial como la simplificación y la equidad tributaria, que convirtieron a Misiones en la provincia con mayor recaudación, con un promedio de variación del 80% interanual.

“En materia de recaudación, Misiones viene garantizando recursos de los misioneros, propios, genuinos, garantizando la gestión de nuestro gobernador (Oscar Herrera Ahuad). Es algo que tiene mucho valor, ser una provincia independiente, una provincia que si tiene que construir un hospital, si necesita incorporar más médicos, construir escuelas, lo puede hacer con recursos propios”, indicó.

En Iguazú

La ciudad de Puerto Iguazú es la principal entrada del turismo nacional e internacional de la provincia de Misiones. Así lo demuestran los números de ingreso de turistas año tras año. Por ejemplo, el año 2019 visitaron las Cataratas 1,64 millones de personas. Esto implicó un 7,4 por ciento más que en 2018.

En tanto que para el año 2020 se estimaba que la cantidad de visitantes aumentaría entre un 9 y un 10 por ciento con respecto al 2019. Es decir que se esperaban más de 1,8 millones de turistas. El último registro oficial es de enero del año 2018, con un ingreso de 198 mil turistas, según el informe de Iguazú Turismo Ente Municipal.

Sólo para las vacaciones de invierno del año 2020 se proyectaba que Iguazú recibiría a unas 190 mil personas, lo que hubiera implicado un ingreso de unos 816 millones de pesos a la provincia de Misiones, tomando la cantidad de ingresos del año anterior como ejemplo.

“Nuestra proyección de turistas para este año del 2020 era de unos 1,8 millones”; dijo el intendente Claudio Filippa en ese entonces.

El puente Tancredo Neves que une las ciudades de Iguazú y de Foz de Iguazú (Brasil), el Aeropuerto Internacional de la Capital de las Cataratas y la terminal de ómnibus se encuentran cerrados desde el pasado 20 de marzo. En tanto que el ingreso a Puerto Iguazú en forma terrestre se permite, pero con fines específicos como ser el ingreso de mercaderías y demás artículos para su comercialización.

La desolación de Iguazú

Fuente: medios nacionales y provinciales