El lugar del robo.

El soldado detenido por robo de 5.6 millones de pesos que creen que ocultó el botín en el cuartel.

Cayó un soldado por un robo y creen que ocultó 5,6 millones en el cuartel. Es el tercer detenido por el asalto en el microcentro de Posadas, ocurrido el último jueves. Dos ex policías completan la banda de sospechosos y aún hay un prófugo.

Es decir que, de confirmarse su implicancia, se estaría ante un grupo bien entrenado y preparado, un comando formado para el delito.

Ayer efectivos de la Policía de Misiones y las autoridades del Juzgado de Instrucción Uno de Posadas, a cargo del juez Marcelo Cardozo, se hicieron presentes en el cuartel del Ejército en la capital provincial, donde se cree que está el botín sustraído, o al menos parte de él.

Las confirmación de esto depende de la autorización del Juzgado Federal de Posadas, que debe aprobar el allanamiento para una requisa más profunda. Por eso, todo quedó anoche en resguardo y esperan que hoy llegue el ok para actuar. Fuentes internas y no oficiales del Ejército dijeron ayer que el dinero estaría allí, aunque desde la fuerza provincial prefieren cautela.

Lo que sí fue confirmado fue la detención del soldado, que tendría una participación activa en la logística del robo. Las mismas fuentes extraoficiales señalaron que además de su actividad en el servicio militar, el hombre se encarga de instalar cámaras de seguridad, lo que lo habría acercado a la víctima y permitió conocer sus movimientos.

El sujeto fue identificado como Emanuel S.A. (30). La División de Investigaciones de la Unidad Regional I allanó su domicilio sobre la avenida Centenario de Posadas y, entre otras cosas, incautó su teléfono celular. Luego se dirigieron a la Compañía de Comunicaciones Monte 12, donde ocurrió lo ya manifestado.

Los procedimientos se dieron con sumo hermetismo, por lo que hasta el cierre de esta edición no había detalles ni mayores informaciones oficiales sobre la pesquisa. De todas formas, este medio pudo saber que al menos una persona se encuentra en condición de prófugo, a quien le allanaron la casa pero no lo hallaron.

El denunciante hacía diariamente el trayecto con el dinero que compartía con un socio, destinado a la actividad cambiaria. Son 900 metros los que lo separaban de su domicilio hasta su local, que les parecieron suficientes para contratar a tres custodios para que lo resguarden.

Sin embargo, el día jueves, poco antes de las 7 de la mañana, la mochila que llevaba le fue arrebatada por un sujeto que lo golpeó fuertemente en la cabeza y luego huyó para subirse a una motocicleta con un conductor que lo esperaba a pocos metros. La situación fue advertida por uno de los custodios, que aún esperaba a un compañero, pero que no pudo -o no atinó- a impedir el robo.

Las investigaciones rápidamente se centraron en el círculo del denunciante, que también estuvo demorado debido a que en principio dijo que le habían sacado un millón de pesos y después se desdijo y brindó una cifra cinco veces superior. Se relevaron testimonios y se pidieron imágenes de las cámaras de seguridad del microcentro.

Los primeros en ser detenidos al otro día del hecho fueron los custodios, dos ex policías -aunque en verdad uno de ellos aún está en situación de disponibilidad, lo que quiere decir que forma parte de la fuerza-. Fueron identificados como Gustavo G. (41) y Cristian P. (37), quienes no habían colaborado con la entrega de sus móviles, algo que acrecentó las sospechas sobre ellos.

El primero pidió la baja hace 15 años, luego del homicidio de Iván Mercol en un boliche posadeño, en marzo del 2006. Estuvo esa noche en el lugar y declaró como testigo en el juicio -nunca fue sospechoso ni imputado-. El otro había sido trasladado hace poco a una comisaría capitalina, pero nunca se presentó.