Fisicoculturista que dejó cuadriplejida a su ex pareja es nuevamente denunciado

Javier Orlando Batista (39), acusado de lesionar y dejar cuadripléjica a su ex pareja Yenifer Guayaré (28), causa que aguarda fecha para juicio oral, volvió a ser denunciado por agredir a un hombre en la vía pública, situación que podría derivar en una nueva orden de detención en su contra.

Según averiguo El Territorio, la reciente denuncia fue radicada el último lunes ante la Seccional Primera de Oberá.

El hecho se produjo en la intersección de avenida Libertad y calle Chubut, circunstancia en la que un transeúnte fue agredido por Batista con una patada a la altura de la cadera.

El denunciante precisó que alrededor de las 11 se hallaba realizando trámites y paró a ver una vidriera de la zona, ocasión en la que escuchó que el fisicoculturista discutía con una mujer que sería su actual pareja.

Si bien aseguró que no intervino, al pasar a su lado Batista efectuó una patada contra el damnificado, quien le recriminó por su accionar, tras lo cual se dirigió a radicar la correspondiente denuncia.

“Lo conozco de vista, pero nunca crucé una palabra con este hombre. Escuché que discutía con su pareja, pero no entiendo por qué me atacó a mí. Tal vez necesitaba descargar su furia de alguna forma y se agarró conmigo. Me podría haber lastimado, porque si me pateaba más abajó me rompía la rodilla”, expresó.

En diálogo con El Territorio, el denunciante subrayó “el peligro que significa una persona así en la calle, porque más allá del antecedente que tiene, sigue generando problemas y lastimando a las personas como si nada. Incomprensible, una locura lo que hizo”.

Por otra parte, fuentes judiciales indicaron que hasta el viernes el sumario no había sido girado al Juzgado de Instrucción Uno, actualmente en tuno, por lo que aún no se tomó una medida al respecto.

Grave antecedente

Con relación a la causa contra Batista por agresión a su ex pareja Yenifer Guayaré, está caratulada como “lesiones gravísimas doblemente calificadas por el vínculo y por violencia de género”.

El año pasado el Tribunal Penal Uno de Oberá fijó fecha para el juicio oral y, en principio, se fijaron tres jornadas y citación para una veintena de testigos, aunque luego el debate fue suspendido por las restricciones por la pandemia.

En tanto, mientras que la víctima permanece postrada por las lesiones que sufrió, el agresor aguarda el juicio oral en libertad. Pero la paradoja del caso es que las mismas autoridades que excarcelaron a Batista, también ordenaron custodia policial permanente para Guayaré.

Es decir que reconocen la peligrosidad del sujeto, pero le otorgaron la libertad, al menos hasta que se llegue a una sentencia.

El fisicoculturista fue excarcelado en abril del 2018 mediante un auto de soltura. La misma resolución estableció la prohibición de acercamiento a 300 metros del lugar de residencia o donde se halle la víctima.

Asimismo, tiene absolutamente prohibido alejarse de la ciudad sin la debida justificación y autorización legal.

En el requerimiento de elevación a juicio, la fiscal de instrucción Miriam Silke valoró las pruebas existente contra el imputado para probar el ataque sufrido por Guayaré.

“La agrede físicamente jalándola de los cabellos hacia el suelo y que a raíz de su caída se produce un desplazamiento de las vértebras cervicales sobre un tumor y este sobre la médula. O sea, produciéndole cuadriplejia y con ello la pérdida de la sensibilidad y movimiento de sus cuatro miembros y con ello la inutilidad permanente para el trabajo”, indicó”, precisó la fiscal.

Violencia extrema

El hecho se produjo en la madrugada del 15 de diciembre del 2016, en la vereda del Club Cooperativa de Oberá, donde la pareja concurrió a una cena de fin de año organizada por la empresa donde trabaja el padrastro del denunciado.

En su declaración, la mujer -madre de un menor- precisó que hacía apenas un mes que vivían juntos, en la parte posterior del gimnasio, donde trabajaban. Salieron a las 22 y minutos después llegaron al salón de fiesta.

Se sentaron y atrás suyo estaba una amiga a la que no veía desde hacía años. Después de cenar se pusieron a charlar.

“Mi amiga estaba con su pareja y yo le cargué con la época que salíamos entre amigas. Al rato me di vuelta y vi que mi pareja estaba enojado. Ahí empezó una discusión y me trató de puta, que yo vivía de joda”, recordó la víctima en una entrevista con este matutino.

La discusión fue en aumento y ella se quería ir, pero no tenía dinero ni su celular para avisar a alguien. Para colmo, él tenía la llave de la casa y no se la quiso dar.

Primero recurrió a la hermana del sujeto para que le de la lleve y él no quiso. Era alrededor de la una cuando salieron.

“Fui atrás de él y le pedí la lleve. Se dio vuelta y me agarró de los cabellos, de frente con las dos manos y me empujó. Ahí ya no me acuerdo más. Estuve inconsciente unos minutos y sentía mucho dolor en el cuello, y la sensación de no poder moverme. Cuando recuperé la consciencia le decía por qué me hiciste esto. Estaba toda ensangrentada porque tuve una fisura de cráneo. Él me pidió disculpas, pero no llamó una ambulancia y con la hermana me subieron al auto de la mamá. Eran él, la hermana y otra persona que no recuerdo quién era”, detalló Guayaré.

Dolorida y abandonada

El calvario de Guayaré no terminó con la agresión y el pésimo traslado al hospital, ya que al llegar, su pareja habló con el médico y le dijo que ella estaba borracha y se cayó.

El profesional se habría quedado con esa versión, desestimando los dichos de la mujer, que estaba consciente y decía que fue golpeada. El médico habría subestimado el protocolo para atención de víctimas de violencia de género, que obliga a denunciar el hecho. “En todo momento les dije que me había golpeado. Pero el médico Luis Derna me decía que no me preocupe, que ya me iba a pasar. Ni siquiera me pusieron el cuello ortopédico. Después me cosieron la cabeza, y como yo estaba muy nerviosa, le llamaron a mi pareja para que me tranquilice, supuestamente. Ahí le volví a preguntar ‘por qué me hiciste esto’, y se fue. Se escapó y me dejó sola. Ni siquiera avisó a mi familia”, aseguró. Dolorida y abandonada, el suplicio continuó toda la madrugada. “Yo pedía que les avisen a mi familia, a mi tía la doctora Guayaré, pero nadie me hizo caso. Como a las 5.30 me llevaron para hacerme una placa y recién ahí una chica de seguridad consiguió avisarle a mi tía. Tipo 7.30, después de que vieron la placa de la tomografía computada, me pusieron el cuello ortopédico. De ahí me trasladaron al Madariaga, donde me trataron muy bien, hicieron la denuncia y me operaron”, precisó.

Incluso, comentó que en un primer momento, debido a la gravedad de su cuadro, los profesionales de Posadas le preguntaron si tuvo un accidente de moto.

Por Daniel Villamea. Fuente: El Territorio