Familia en Puerto Iguazú es atacada a tiros: “uno fue al lado de mi hija”

El grave episodio de violencia que se registró el martes por la noche cuando una familia fue atacada a tiros por dos personas a bordo de una motocicleta, dejó a todos los vecinos en estado de alerta y con miedo, teniendo en cuenta que uno de los presuntos autores del hecho sigue con sus amenazas.

Tal como publicó El Territorio, el hecho se registró en una vivienda ubicada sobre la avenida Almafuerte, en el barrio Cataratas, de Puerto Iguazú.

Sobre la vereda de ese inmueble había dos jóvenes tomando tereré hasta que cerca de las 23 llegó un hombre a bordo de una motocicleta y ofreció estupefacientes.

En esa instancia, los muchachos se negaron, pero el motociclista insistió y allí se produjo un intercambio de insultos y golpes de puño. Ante esta situación, el hombre se fue del lugar, pero antes amenazó de muerte a los chicos.

Minutos después, el individuo regresó con dos personas más y mientras algunos hacían “explotar el escape” de la motocicleta, otro extrajo un arma de fuego y vació el cargador.

Uno de los proyectiles casi dio en uno de los jóvenes sentados en la vereda y otro casi impactó contra una adolescente que se encontraba dentro de la vivienda.

Tras el atentado, el dueño de casa, junto a su hijo que protagonizó el episodio, realizaron la denuncia en la Comisaría Cuarta y allí comenzó la investigación. El detenido es un joven identificado como Sebastián L. (25).

Impunidad y bronca

El propietario del inmueble, Marcos D. L. (48), dialogó ahora con El Territorio y expresó la preocupación de su familia al recibir fotos con amenazas del detenido. En las imágenes se observa al joven detrás de las rejas y una leyenda que dice: “Unos días más y afuera a saldar cuentas”.

El hombre indicó que no tiene miedo, que cree en la Justicia y que confía que ante la gravedad de lo sucedido el acusado no saldrá rápido del encierro.

“Necesitamos que la gente se entere de lo que pasa y de cómo hay delincuentes que se mueven con total impunidad y creen que pueden hacer lo que quieren, evadir la Justicia y reírse de ellos”, señaló Marcos.

Por su parte, Eduardo D. L. (25) contó detalles de lo sucedido ese martes a la noche. “Él frenó frente a mi casa y me dijo ‘¿querés movida?’. Yo le dije que no, que raje de acá ‘fisura de m…’ y como me increpó yo fui y le di unas piñas. Él me amenazó de muerte y se fue”.

Luego, agregó que “yo me fui a comprar hielo con mi amigo a una cuadra de casa y me quedo hablando. Cuando volví vi el desastre, todos los vecinos en la calle. Mi hermana estaba adentro llorando y el portón de la casa tirado”.

Ahí, su padre volvió a tomar la palabra y contó que en ese momento él ya estaba acostado y que su hija de 13 años estaba en la galería justo detrás del portón cuando el violento disparó.

“Desperté y no entendía nada. Dispararon cuatro veces contra mi casa, uno de los cartuchos terminó al lado de mi hija que no paraba de llorar”, relató.

Marcos agregó que luego de la llegada de la Policía los autores del hecho regresaron y observaron la escena a una cuadra de distancia. Uno de los vecinos se percató de la situación y alertó, pero alcanzaron a huir igual.

“Esa impunidad de regresar y ver el daño que hicieron sin ninguna clase de remordimiento sabiendo que podían haber matado a alguien me da mucha bronca. No tenemos ninguna clase de relación con esa gente y queremos que los saquen de las calles porque están terminando con las vidas de muchos jóvenes y destruyendo familias”, culminó.

Fuente: El Territorio

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