Dos de las cuatro saracuras buscando alimentos en el alba eldoradense

ELDORADO. Cuatro saracuras pelean por sobrevivir en pleno km 8.

Todas las mañanas, con el alba, cuatro aves características de la fauna misionera emprenden su rutinaria vida diaria de alimentarse a la vera de un arroyo ubicado en pleno km 8 de Eldorado.

Las cuatro saracuras se encuentran peleando día a día al avance incontenible del ser humano, viviendo y sobreviviendo en un “puentecito” con escasa vegetación sobre la calle Arroyo Barra Bonita, a metros de su intersección con la calle Aparicio Almeyda(ex calle Kornel), Barrio Virgen del Rosario, pleno km 8 de la ciudad.

Dos saracuras alimentándose a las 06:00 horas

Las cuatro aves, que no vuelan por su característica natural, tienen arrinconado su hábitat normal y natural que precisan. El arroyo que sostiene su medio ambiente está cada vez más acotado. Los árboles, casi todos desaparecidos.

Incluso, este sábado se pudo visualizar como un árbol de ambay(medicinal para los lugareños) fue apeada del costado del arroyo, sin mediar el impacto negativo que conlleva a la protección del arroyo

Atrás de las saracuras, el follaje del ambay apeado

Las viviendas de Iprodha allí construidas, con remodelaciones que, prácticamente, bordean sobre el curso de agua del arroyo, el mismo que metros más adelante confluye al Arroyo Pomar.

La presencia constante de perros y gatos torna al de por sí escurridiza y arisca ave, en estado de alerta constante para no ser víctima de un ataque desprevenido de las mascotas humanas.

A pesar de ello, su mayor enemigo continúa siendo la cada vez menos forestación protectora de cursos de agua y que precisa y sostiene su precario habitat natural.

Si bien las viviendas de Iprodha fueron construidas hace más de 20 años en el lugar, jamás se pensó en un Código Urbano de protección de los cauces de agua, para dar un habitat a la flora y fauna misionera, que es una de las que más biodiversidad posee el país y que es cada vez más amenazada y castigada.

Viviendas de Iprodha y el arroyo en medio de la calle Arroyo Barra Bonita antes de llegar a calle Kornel.

Características

La saracura (Aramides saracura) es una especie de ave de la familia Rallidae. Aparece en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

El saracura mide alrededor de 39 cm. Tiene la cabeza de color gris alovacio, la espalda de color canela y el pecho oliváceo, las patas son de color rojo y el pico de color amarillo.
Se alimentan de hierbas, semillas, larvas, insectos, serpientes pequeñas de agua, pequeños peces y crustáceos.

 

Sus hábitats naturales son: vegetaciones densas templadas, bosques subtropicales o tropicales húmedos de baja altitud, regiones subtropicales o tropicales húmedas de elevada altitud, en zonas pantanosas, manglares, ciénagas y ríos.

Dos saracuras alimentándose a las 06:00

Los nidos son construidos entre las ramas formadas por pequeñas pajas. La anidada está formada por 4 a 5 huevos blancos con manchas marrones. Los pichones son de color negro con la cabeza roja.

El canto característico de las saracuras

 

Bosques protectores de cursos de agua

La Cámara de Representantes de la Provincia de Misiones creó el Programa de Restauración de Bosques Protectores de Cursos de Agua y Nacientes y que fuera modificado este 29 de Octubre de 2020, norma plasmada bajo la Ley Provincial N° XVI 53 y que es la de proteccion y reforestación de cursos de agua.

Sin dudas, su aplicación es urgente para resguardar a la flora y fauna eldoradense y misionera, que se ve amenazada no sólo por estas cuatro aves sino por los hechos que este diario digital detalla en otras publicaciones de los daños que padece la biodiversidad misionense..

Algunos de los objetivos de la norma son prevenir y reducir el impacto ambiental, promover la forestación y reforestación en los ambientes circundantes de cursos de agua existentes en la provincia, concientizar sobre la importancia y el impacto ambiental provocado por la falta de cobertura arbórea y orientar en la toma de decisiones a efectos de optimizar la implementación de medidas de recuperación de bosques protectores.

La ausencia de arbolado en el curso de agua

“Este programa pretende articular leyes existentes e instituciones para lograr un cuidado del medio ambiente, evitando el impacto ambiental protegiendo los derechos colectivos y siempre en miras hacia el futuro”, explicó el diputado Carlos Rovira, autor de uno de los dos proyectos que dieron origen a la iniciativa.

En la legislación, la intención es bien recibida por la naturaleza misionera y habrá que ver como se plasma en los hechos, como las que aquí se describe.

El arroyo y las viviendas de Iprodha

La tarea del municipio

El despliegue de la Secretaría de Ambiente Municipal, a cargo de Mirta Caballero, junto a Luis A. Jara, Director de Ambiente se visualiza como constante en proteger los cursos de agua y su flora y fauna adherida y que debe contar con una franja protectora de varios metros en sus cauces.

La tarea de protección para estas cuatro aves es casi titánica y dificultosa, dado que existen viviendas planificadas y construidas, vaya paradoja, por la misma Provincia de Misiones  que pregona la protección ecológica y que debió contar con la venia municipal de entonces para su construcción.

La existencia desde siempre de ese curso de agua no fue dificultad para cristalizar la necesidad de viviendas de los eldoradenses pero la falta de planificación y de concientización ambiental también hicieron que nuestra fauna local se vaya retirando de la ciudad, con una planificación que no contemplaba la integración con el ambiente natural, característico de una sociedad que respete el vapuleado medio ambiente.

Si bien existen un abanico de legislación municipal, provincial y nacional, inclusive de ONG e individuos protectores de la flora y fauna, es la comunidad toda que debe bregar por proteger y ampliar los hábitats naturales que sostienen a la rica y diversa vida natural del entorno natural de Eldorado y de cada rincón de Misiones, que es una explosión de vida y color de recursos en biodiversidad, en constante amenaza.

Las actas labradas a diversos propietario de inmuebles que construyen sobre cursos de agua, prohibidos por la legislación provincial y nacional, no hacen mella en los deseosos de contar con bajada de lancha o espacio de esparcimiento propio, sin importar el daño permanente que infringen a la vida natural.

Las inspecciones municipales y provinciales sobre el Arroyo Piray Guazú

Basta con un simple vistazo en la comodidad de las apps de Google Maps o una recorrida visual de los Arroyos Piray Guazú, Piray Guazu, Río Paraná y otros cursos de agua, para visualizar como  año tras año se avanza sobre la naturaleza sin contemplar la legislación o de concientización ambiental.

Desde la Costanera de Eldorado, a simple vista y también del Destacamento de Prefectura Naval Argentina, se visualiza vergonzozamente más de una calle hacia el Río Paraná, utilizada seguramente para bajada de lancha, a la vista de todos y que llama la atención la impunidad con que lucen.

Es evidente que el cambio climático, aún con detractores a esta teoría, se cada vez más palpable y que se observa con la falta de precipitaciones de los últimos meses y que ha originado una bajante significativa de los cursos de agua.

El Arroyo Piray Miní, lugar desde donde la ciudad utiliza el agua para tornarlo potable, origina que, de continuar esta tendencia, obligará a racionalizar la distribución del agua, como ya lo hace Bernardo de Irigoyen.

El Arroyo Piray Miní registra una baja significativa

El Concejo Deliberante de Eldorado ya insta al cuidado del agua potable, por la posible falta de ella que se visualiza en el futuro.

La escases hídrica y la racionalización del consumo de agua potable

Sin lugar a dudas, la vida, o sobrevivencia de estas cuatro saracuras, es el simbolo de la agresion, consciente o inconsciente que ocasionamos a la madre naturaleza.

Su presencia a duras penas invita a reflexionar sobre el papel individual y colectivo, como especie, que debemos hacer y dejar de hacer para tener un ambiente más integral entre las necesidades humanas y las necesidades del ambiente natural que cobija a todos y que, sin la naturaleza en balance, la civilización humana pende de un hilo.

El arroyo es un curso de agua permanente
La escasa vegetación es insuficiente para proteger el curso del agua
Una saracura buscando alimentos en un pastizal podado días atrás
La calle Barra Bonita y abajo, el arroyo