ELIMINATORIAS QATAR 2022. Argentina empató 1-1 con Paraguay.

El grito atragantado (por un brasileño). Argentina empató con Paraguay en un partido durísimo en el que a Messi, vía VAR y el árbitro Claus, le anularon mal el 2-1 por un foul cometido medio minuto antes.

Esta Selección está en formación. Esta Selección tiene muchos pibes juntos. Esta Selección tiene contratiempos a cada paso. Esta Selección se levanta. Esta Selección es cabeza dura. No es un punto para festejar, pero sí para analizar. Es un empate para mirar un poco por encima de lo que se ve en la tabla. Es una igualdad para saber que este equipo de Scaloni va dando pasos hacia adelante, más allá de que la cuenta matemática no dio a la perfección como en la primera doble fecha. Este 1-1 es para dejar en claro que hay un grupo que quiere salir adelante, construir un futuro y que si hay que jugar juega, como lo hizo de la mano de Lo Celso, si hay que ganarle de arriba lo hace como el cabezazo de Nico González y si hay que raspar, raspa. De guapo no le iban a ganar de local…

La Selección tuvo un comienzo complejo de partido, como lo fue esta convocatoria. Se fueron cayendo soldados todos los días, hasta en la previa con Tagliafico, hasta en el medio del encuentro con Exequiel Palacios. No es que se lesionaron jugadores suplentes, se cayeron tantas variantes que el entrenador se la jugó con un delantero de tres…

Repasemos: Pezzella, Foyth, Acuña, Salvio, Dybala, Agüero y el Tucu Pereyra. Casi que perdió un equipo entero y, encima, a Martínez Quarta le pesó el jet lag (llegó 36 horas antes del partido), y arrancó la noche con una chambonada, haciendo un penal que dejó al equipo perdiendo en el amanecer del encuentro. En esos primeros minutos, el equipo de Scaloni no daba pie con bola, no podía tener la pelota y dar dos pases.

Increíblemente, el punto de inflexión fue esa falta brutal de Angel Romero que sacó a Palacios de la cancha. Y cuando entró Lo Celso, se iluminaron la noche y la Selección. El pibe surgido en Central fue la manija, encontró espacios, se hizo cargo de la conducción y, además, metió el centro para que Nicolás González, que debutaba en las Eliminatorias, convirtiera el 1-1, con un hermoso cabezazo.

La Selección nunca se conformó. Siempre fue por más. En el segundo tiempo, Scaloni cambió a Ocampos de banda y le hizo el espacio para que el nueve devenido en lateral hiciera el surco. Argentina mereció mucho más que el 1-1 y ese gol anulado por el VAR aún se quedó atragantado en la garganta de millones de argentinos.

Había sido un golazo de Messi, por la concepción, por el toque, por todo… El ingreso de Di María no dio los frutos y faltó ese pase iluminado del capitán Leo para poder ganar el partido. Fue empate nomás, pero esta Selección sigue dando pruebas de que con pocos jugadores top igual hay con qué pelear.