Misiones y su actual situación hídroeléctrica

Hace aproximadamente cinco meses, el ingeniero Juan Borús, subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hidrológica del Instituto Nacional del Agua (INA), había advertido en la en FM 89.3 Santa María de las Misiones “que estamos contando las últimas gotas en los ríos de Misiones”.

Ayer, en una nueva comunicación con la radio de PRIMERA EDICIÓN, lamentó que “nos volvemos a encontrar en una situación en la que tanto el Iguazú como el Alto Uruguay están de nuevo con valores bajísimos”.

Contó que el caudal en ambas cuencas “semanas atrás había mejorado un poco y la preocupación por las tomas urbanas había mermado, pero ahora las lluvias no favorecen y estamos teniendo por ejemplo caudales mínimos en Cataratas, de menos de 400 metros cúbicos por segundo, casi en el orden de la pésima situación de finales de abril y casi todo mayo. Recuerden que el ‘piso’ en el momento más crítico fue de 250 metros cúbicos por segundo, aproximadamente una octava parte del caudal normal”.

De acá hacia adelante, advirtió Borús, “la perspectiva es incierta, porque si uno ve las lluvias de la última semana, ha aumentado la actividad en toda la Cuenca del Plata, pero esas lluvias no favorecen a esta región (en referencia a Misiones), sí en parte a la alta cuenca del Paraná en Brasil, en algunas zonas que se supone que están empezando a mostrar señales de cambio, pero hay que ir siguiéndolo despacito”.

En ese marco, hoy se celebrará la reunión mensual entre el INA y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) “y ahí seguramente se va a tener mejor idea de qué va a pasar de acá a fin de enero y vamos a saber si realmente estamos empezando a salir del túnel de esta sequía o no. Yo tengo mis dudas porque no hay señales claras de eso”, remarcó el ingeniero.

Es más: recordó que “a mediados de año el clima global estaba en una condición neutra, no llegaban señales de fenómenos como ‘El Niño’ o ‘La Niña’; pero ahora tenemos una perspectiva muy concreta de Niña”, lo que para la región repercute en forma de lluvias muy por debajo de lo normal, por lo cual “esperar que esto (la situación hídrica en la provincia) mejore rápidamente es casi una ilusión”.

“Realmente el panorama no es optimista”, insistió, aunque matizó que “tenemos sorpresas cada tanto: por ejemplo Formosa tuvo el último fin de semana unas lluvias mucho más abundantes que lo esperado y más concentradas. Este tipo de cosas pueden ocurrir, pero eso no va a cambiar el panorama general en la provincia: nos vamos acercando al verano y esta época en Misiones, sobre todo en el cordón central, es un tema a atender en lo que hace a la disponibilidad de agua y a la condición de sequía que puede llegar a agravarse”.

AÑO “NEGRO”. Casi todo 2020 el río Iguazú estuvo en Misiones por debajo de la línea de caudal mínimo.

Preocupación prioritaria: Iguazú

Uno de los “frentes de ataque” para atender la problemática de la sequía “es el de pronóstico en correspondencia con las tomas de agua urbanas. Para Misiones la número uno es Puerto Iguazú, que fue la primera que tuvo problemas realmente graves cuando empezó todo este asunto de la bajante, pero tanto Iguazú como el resto de las ciudades ribereñas de la provincia tendrían que tener en las próximas semanas la posibilidad de un seguimiento más estrecho y específico”, remarcó Borús.

Explicó que “en un área urbana que toma agua del río, la extracción se hace con bombas y éstas tienen un requerimiento de sumersión mínima, es decir, quedar tapadas de agua para poder trabajar. Ese mínimo es el que necesitamos saber de cada una de las tomas de agua de las localidades ribereñas para empezar a trabajar operativamente, teniendo en cuenta que nadie nos dice cuándo va a terminar esta bajante y, tal como viene la mano, no me sorprendería que estemos mucho tiempo con un ciclo seco”, sentenció.

SEGÚN EL INA. El Alto Uruguay repuntó a mediados de año, pero empezó a bajar drásticamente de nuevo.

 

Cooperativas se sienten preparadas

Dos localidades que estiman que no pasarán penurias este verano con el agua potable pese a la sequía son Puerto Rico y Montecarlo. En el caso de esta última, el intendente Jorge Lovato explicó a PRIMERA EDICIÓN que la cooperativa local “funciona muy bien, se han hecho muchas inversiones en conjunto con el Municipio y la más importante, que es la toma de agua desde el Paraná, está avanzada y sigue a paso firme a pesar de la crisis económica”.

“Es una obra muy grande, tiene financiamiento principalmente de Nación, pero también de Provincia, y va ser una solución de acá a 30 años, ya que nos permitirá no tener problemas de agua y ampliar la red de agua potable a las colonias, donde ahora tienen pozos perforados, y también a lugares donde no está llegando bien el agua, ya sea porque están muy altos, por ejemplo, y se tuvo que reforzar con pozos. Con esta obra se va ir solucionando y, a diferencia de otros, este año nos encontró mejor preparados, todavía no tuvimos problemas y creemos que vamos a pasar bien este verano”, aseguró el jefe comunal.

En el caso de Puerto Rico, también están terminando una obra que, una vez concluida, traerá tranquilidad para las próximas décadas, según calculó el ingeniero Mauricio Rosembach, gerente de la Cooperativa de Agua de esa ciudad.

En diálogo con este Diario, indicó que “al terminar el nuevo nodo potabilizador, con esa planta vamos a tener producción para los próximos 25-30 años”.

Si bien “necesitamos unos cuantos meses más de trabajo (para finalizar esa obra), la provisión de agua está asegurada para este verano, y una vez que esté habilitado el nuevo módulo potabilizador vamos a trabajar de forma más normal, porque producirá también 250 metros cúbicos de agua por hora y se sumaría a los 250 que ya produce la actual planta, así que tendríamos el doble. Cada verano lo que hacemos es producir constantemente, y no hubo faltante, para el próximo esperemos tener la nueva planta y agua no faltaría, ya que la toma está sobre el río Paraná con una balsa flotante”, detalló.

La cooperativa tiene algo más de 8.000 socios, incluidos los de las colonias, a donde también llegan con la red de agua potable.

Fuente: Primera Edición