La lección viral de un padre ante la rabieta de su hija: “No te avergüences”

Estás haciendo la compra en el supermercado. El niño se tira al suelo, empieza a llorar y a chillar desconsolado y tú no sabes dónde meterte. Intentas que tu hijo te obedezca dándole suaves instrucciones. Estás en público y no quieres montar el numerito. Quieres aparentar tranquilidad y hacer que dominas la situación.

Nada más lejos de la realidad. Tus órdenes caen en saco roto. En plena rabieta, tu hijo no te hace ni caso ni atiende a razones. Intentas levantar al pequeño del suelo, pero empieza a dar patadas y se resiste como gato panza arriba. Tu tono de voz va en aumento. Comienzan los cuchicheos y las miradas de reprobación a tu alrededor. Te das cuenta del espectáculo que estás dando y te pones de mil colores. Y sueltas la temible amenaza: “Ya verás cuando lleguemos a casa”. Agarras al niño de la camiseta y sales con cajas destempladas de la tienda.

Puedes hacer todas estas cosas o puedes hacer todo lo contrario, como procedió el actor estadounidense Justin Baldoni. El también director y cineasta colgó en Facebook una foto de él junto a su padre impasibles mientras su hija lloraba tirada en el suelo en un supermercado Whole Foods. A través de esta imagen, Baldoni pretende lanzar un mensaje de tranquilidad hacia muchos progenitores que se han visto en la misma situación: hay que sentirse cómodo en lo incómodo.

“No hay padres perfectos, pero una cosa que me enseñó el mío fue a no ser padre en función de lo que los demás pensaran. Mi padre siempre me dejaba sentir lo que necesitaba sentir, aunque fuera en público y embarazoso. No recuerdo que me dijera: ‘¡Me estás avergonzando!’ o ‘¡No llores!’. No fue hasta hace poco tiempo cuando me di cuenta de lo importante que fue para mi propio desarrollo emocional. Nuestros niños están aprendiendo y procesando tanta información y no saben qué hacer con todos estos nuevos sentimientos que aparecen”, escribió el actor en su muro.

Y, a continuación, añadió: “No es embarazoso para mí cuando tiene un berrinche en la tienda de comestibles o cuando grita en un avión. Soy su padre… no el tuyo. No nos avergoncemos de nuestros hijos. De hecho, probablemente deberíamos ser también un poco más amables y pacientes con nosotros mismos. Si pudiésemos expresar lo que estamos sintiendo y tener berrinches y llorar cuando sentimos la necesidad, tal vez podríamos ser más alegres y felices”.

El post de Baldoni se ha hecho viral y ha sido compartido casi 40.000 veces con cerca de 100.000 comentarios. Su actitud ha generado una ola de solidaridad y de cariño entre muchos padres que se han sentido aliviados al ver la postura del actor quitando hierro a la rabieta de su hija y dejándola que aprendiese a lidiar con sus emociones por su cuenta.

“Lo que me encanta de esta foto es que el mundo sigue adelante mientras vosotros dos estáis ahí parados. Como padres, a menudo sentimos que todo el mundo está mirando y juzgando, lo que nos hace reaccionar en lugar de responder a nuestros hijos. La gente está demasiado ocupada con sus propias cosas para notar lo que está pasando con nosotros”, escribió Jessica Johnson.

“Como madre primeriza entro en pánico cada vez que mi pequeño va a llorar para evitar las miradas y los juicios. Pero esto que acabas de decir me ha hecho sentirme más cómoda”, afirmó Danea Tremillo.

“¿Dónde estabais vosotros dos cuando ese viejo amenazó con atropellar a mi hija con su carro por hacer exactamente lo mismo en el Walmart ?”, comentó Sidonie Renard en clave de humor.

 

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Aprender a respetar

También ha habido voces que han criticado el comportamiento del actor ante el berrinche de su hija y han censurado que éste sea un buen método para enseñar a los críos a tolerar la frustración: “Supongo que depende de por qué está teniendo la rabieta. Si se encuentra abrumada, está bien. Si está molesta porque no consigue su objetivo, no. Ella puede sentir de esa manera todo lo que quiere, pero no en público. En algún momento los niños necesitan aprender a respetar a otras personas y que los demás no necesitan estar expuestos a nuestros pequeños caprichos”, censuró Karyn Hutko.

Empleados y camareros han querido además relatar su experiencia: “He sido camarera en restaurantes y he trabajado al por menor. Y te prometo que la gran mayoría de los dramas y tonterías que veo y oigo en público, no son de los niños, sino de los adultos. Mayores que se pelean con un cajero sobre el precio de algo o que montan una rabieta en el párking porque alguien les cortó el paso. Honestamente, modelar el comportamiento que queremos que tengan nuestros hijos nos llevará mucho más que a llorar y actuar como mocosos. Los niños aprenden lo que ven”, ha relatado Brandy Kincaid.

Muchos padres y madres con hijos con autismo o algún tipo de discapacidad también han descrito el calvario que sufren cada vez que salen a la calle o tienen que ir a hacer la compra. Así lo confesaba esta madre con tres hijos, dos de ellos gemelos con retrasos en el desarrollo y un tercero con autismo: “El 90% del viaje para hacer la compra transcurre con ellos gritando. No os podéis imaginar los comentarios groseros que recibimos de gente que no tiene idea de lo que hay detrás”, comentó Amanda Shingleton.

Como muchos lectores han recordado en el muro de Facebook del actor, las rabietas son beneficiosas para el desarrollo emocional de los niños. Los expertos recomiendan actuar con calma y no ignorar ni ceder ante las pataletas. Es fundamental mantenerse firme en la postura que se ha tomado para que el niño no interprete que ésa es la manera de conseguir lo que quiere.

Cuando la tormenta ha estallado, es conveniente no agobiar al pequeño e incluso alejarse un poco de él para dejarle su espacio con el fin de que se tranquilice. Tampoco es recomendable enfadarse con el crío ni intentar que se calle por las malas. Todo ello puede hacer empeorar las cosas.

En cuanto pase la llantina, hay que intentar explicar y razonar con el pequeño que ésa no es la manera de protestar y enseñarle a que pida disculpas por su actitud. Ésa es la teoría, pero la práctica es mucho más difícil. Y tú, ¿qué opinas? ¿dejas que tu hijo procese el berrinche por su cuenta o intentas intervenir para no dar la nota?

 

 

Fuente; El Mundo