Los balnearios y clubes intensifican controles tras lo sucedido en San Ignacio

En medio de una fuerte suba de casos de Covid-19 en la provincia de Misiones, los encuentros familiares y de amigos van en aumento y con la llegada del calor comenzaron a replicarse en campings, clubes y espacios abiertos.

En este contexto, el fin de semana pasado el club de Río, ubicado en la localidad de San Ignacio, fue el epicentro de un revuelo debido a que en el predio se observaron yates y lanchas sobre el río, con una gran cantidad de jóvenes incumpliendo todo tipo de protocolo sanitario y consumiendo bebidas alcohólicas. Por esta razón se prohibió el ingreso a grupos conformados por menores de 25 años con conservadoras.

La situación instaló preocupación en la sociedad, sobre todo entre los municipios y establecimientos que ofrecen este tipo de atracciones y que deben extremar los cuidados para garantizar ambientes seguros.

Por eso El Territorio relevó diferentes localidades para conocer cómo están trabajando y cuál es la mirada de cara a la temporada estival, teniendo en cuenta que por las altas temperaturas registradas en las últimas semanas, la demanda ya comenzó.

Por otro lado, preocupa el ingreso de personas a zonas de playa y saltos no habilitados. En la localidad de Montecarlo, el lugar más visitado durante los fines de semana en temporada alta es el Club de Pesca y las playas de arena lindantes al lugar. A pesar de que no está permitido nadar, igualmente los vecinos de la zona ingresan a las aguas del río Paraná y algunos lo hacen por pasos clandestinos, sin pagar entrada, que vale 50 pesos. Por eso este fin de semana se incrementaron los controles.

Hace algunas semanas se habilitó el ingreso al club, donde se puede hacer uso de los quinchos del predio (sólo para socios) y del restaurante, que cuenta con cupos limitados de hasta 60 personas y está abierto al público en general. Además, quienes consuman en el restaurante tienen permitido el ingreso a la playa, que está habilitada sólo como solárium.

Teniendo en cuenta que algunas personas transgreden el permiso y se adentran en las aguas del balneario, ayer la policía local intensificó los controles cerca del ingreso al club y al puerto de Montecarlo, al igual que Prefectura. Además se reunieron con la comisión del club para hacer hincapié nuevamente sobre el estricto cumplimiento que debe darse a los protocolos establecidos.

Por otra parte, el secretario de Seguridad Urbana, Medioambiente y Turismo, Luis Grün, manifestó a El Territorio que se está trabajando con las fuerzas de seguridad para llevar un registro sobre la cantidad de personas que ingresen al lugar y sobre todo evitar el exceso de consumo de alcohol. Si bien el club está ubicado en tierras del municipio de Caraguatay, el único acceso es por Montecarlo y la mayoría de los concurrentes al lugar son de esa localidad.

Por su parte, los concesionarios del club explicaron: “Tenemos un protocolo que cumplir, ponemos la voluntad y trabajo para que se cumplan, pero hay gente que evita el acceso principal y van a la zona de playa entrando por accesos clandestinos, pasando por otras propiedades o el mirador del camino costero y ahí para nosotros es imposible controlar”.

En tanto, desde el club Pirá Pytá, de Posadas, aseguraron que a pesar de que ayer la concurrencia fue menor debido al Día de la Madre, la Prefectura acentuó los controles y supervisó a cada embarcación que salió del lugar.

Leticia Kothcham, propietaria de un camping de San Javier, aseguró que se realiza la toma de temperatura a cada persona que ingresa al predio, además de llevar un listado con los números de teléfono y dirección, entre otros datos personales de los visitantes.

“Todavía no estamos en temporada, por lo que no es tanta la gente que viene, aunque el fin de semana pasado han venido personas de toda la provincia. Me parece muy bien que se tomen medidas, pero hay que ser conscientes de que el cuidado y la prevención dependen de cada uno”, manifestó.

En el caso del departamento de Oberá, existen variados complejos turísticos con piletas, saltos y cascadas, como el Salto Berrondo o el Salto Itatí en Campo Ramón. Allí los controles son estrictos y para poder ingresar cada persona debe pasar por el control de temperatura y brindar ciertos datos personales.

En la misma localidad se inauguró recientemente un espacio turístico en pleno centro del pueblo, denominado Oasis, donde se construyó una pileta natural a partir de dos vertientes. A través de las redes sociales, el propietario arenga a futuros visitantes a concurrir con barbijos y respetar el distanciamiento social.

En tanto, en Panambí, el alcalde Rosendo Fuchs dispuso el cierre de todos los atractivos turísticos debido a que no lograba tener control de las visitas y la medida se extenderá hasta el 25 de octubre. En este aspecto, dejó en claro que la medida podría prorrogarse en caso de ser necesario.

Reunión en Eldorado
Este domingo, el Comité de Crisis de Eldorado, entre otros puntos, tenía previsto el debate sobre los protocolos de habilitación presentados por varios complejos privados con piletas. Por otra parte, los concejales ya tienen el pliego de licitación para el Balneario Municipal del Piray Guazú, que es el único municipal.

Sin embargo, a pesar de no estar habilitados, la concurrencia a saltos tales como el Küppers es notoria cada fin de semana, donde familias y grupos de amigos se acercan a pasar la tarde y pocos respetan las medidas de distanciamiento social.

Atractivos en la Región de las Flores
El Salto Capioví se encuentra  abierto de viernes a domingos en el horario de 9 a 18. Los quinchos pueden ser ocupados solamente por grupos de hasta seis personas y la estadía en el predio no debe superar las tres horas.En la entrada se debe concretar el registro de los datos personales, donde además se exige a los visitantes el uso de barbijo       y pasar por la cabina de desinfección. La entrada general es de 40 pesos.

El Salto Tabay, debido a la situación epidemiológica actual, permanecerá cerrado hasta nuevo aviso.

Asimismo, la Gruta India en Garuhapé permanecerá cerrada por obras de refacción.

Fuente: El Territorio