Eldorado. Salud Mental: antes, durante y el ahora de la Pandemia. Por Lic. Senestrari.

Andrés Senestrari Licenciado en Psicología, trabaja en Salud Mental, km 10 de Eldorado. El profesional fue consultado por extraprensa.com,  para realizar un breve  análisis general de éstos tiempos de Pandemia.

Análisis.

Han pasado, días más, 6 meses desde que se decretó la cuarentena obligatoria.

Volver un poco sobre nuestros pasos es siempre un buen ejercicio para situarnos en el presente y reconocer nuestra experiencia como un tránsito y un aprendizaje.
Ya antes de marzo, se sabía de este nuevo virus, el sars cov-2, ocasionador de la enfermedad covid-19. Lo cual, luego y al momento de China, despertó en la población general un estado de alarma y cautela.

En marzo se decreto en nuestro país la cuarentena obligatoria siendo que, previamente, la OMS informó sobre la pandemia. Es decir, el virus ya se había esparcido sobre gran parte del territorio, teniendo “epicentros “, si se quiere, en las grandes ciudades principalmente.

Recordamos entonces, en aquellos meses de principio de año, la incertidumbre. Atravesamos un momento histórico, donde ninguno de nosotros estuvo antes. Ni nuestros padres, ni nuestros abuelos.

Un terreno desconocido.

El desconocimiento genera gran ansiedad, la ansiedad es siempre hacia el futuro, la angustia el intento, muchas veces infructuoso de darle sentido al sinsentido mismo, al no saber. El miedo entonces, nos prepara, nos predispone a protegernos, como emoción arcaica. Proviene de lo que llamamos “el cerebro reptiliano” ya que remite a las regiones más antiguas de nuestro cerebro.
El miedo dispara en nosotros, en cada uno de una manera particular y singular por supuesto, diversos modos de prepararnos ante este evento. Habrá quienes asumieron posiciones más lógicas, otros menos, pero sin juzgar buenas o malas. En estos tiempos se hace lo que se puede.

Las medidas.

La cuarentena es una medida que ha demostrado su eficacia historicamente, ya desde la peste en Europa. Habrá que comparar sencillamente el número de casos con países que han tomado medidas un poco más laxas…
Considero que un virus, una enfermedad, nos coloca en un lugar en el que enfrentamos, cara a cara, la siempre inquietante posibilidad de muerte, la finitud y fragilidad de nuestro cuerpo. De nuevo el miedo. Tanto por nosotros, como por nuestros seres queridos.
Se establecieron medidas de cuidado y autocuidado. Recomendaciones generales para prevenir el contagio.

Hay que saber, por otro lado, que el sostenimiento en el tiempo de ciertos estímulos, genera un efecto llamado habituación, es decir, que aunque el estímulo no desaparece o incluso aumenta su intensidad, deja de producir el efecto que podíamos percibir al comienzo. Esto mismo sucedió y es lo que puede verse actualmente. Claro que no en todos ni en todos los sectores de la sociedad.

El bombardeo permanente de los medios de comunicación acerca de este tema genera, entre otros, este efecto. Reconociendo además, el rol informativo que poseen.

Bombardeo de información.

Una recomendación siempre fue el intentar “dosificar ” a una o pocas veces al día, el consumo de información sobre la enfermedad y sus consecuencias.
Actualmente, se evidencia ya cierto deterioro si se quiere, o desvanecimiento de estas actitudes de autocuidado y cuidado general por más que el virus y la enfermedad sigan circulando en gran parte de nuestro país, en algunas zonas más, en otras menos.

Este desvanecimiento puede observarse principalmente en aquellos quienes, por ejemplo, “deciden”, no hay mucho de elección propia ahí, marchar cuestionando incluso la existencia del virus. Esto es preocupante. La libertad nunca es individual, es el contrato social lo que la libertad es, digamos, en la medida en que habitantes de esta tierra, estemos regidos y bajo el amparo de las leyes y la constitución podemos decir que hay libertad. Concepto que por ahi se entiende como “hago lo que quiero”. No. Y el hago lo que quiero, en éste contexto, roza la criminalidad. Hay que ser cautos y sensatos al respecto.

Medidas y los diferentes efectos.

Por supuesto que la cuarentena, como medida, genera una serie de emociones, pensamientos y conductas además, que “desintonizan” con nuestros hábitos y genera cierto malestar. Nunca podremos considerar que el encierro es una practica de salud mental. PERO, siempre hay un pero, este contrato social del que hablaba recién también tiene una cuestión utilitarista, en el sentido benthamiano del término. Si la cuarentena produce, como estrategia, tales desacomodamientos, se debe pensar en la vida que se salva y la muerte que se previene. En nada más, no en lo económico y cuestiones de esa índole material.

Por otro lado y para finalizar, tampoco debemos confundir los efectos psicológicos y sociales que produce LA PANDEMIA con los efectos que produce la cuarentena, ya que la cuarentena es consecuencia de la primera y no al revés.

El miedo, la ansiedad, la angustia y expresiones “exacerbadas” de nuestra propia personalidad, son normales en este contexto, en estos tiempos y queda en cada uno de nosotros crear las mejores estrategias para sobrellevar esta situación… mejores.. crear lo que podamos y crearlo para nosotros y los que nos rodean.

Andrés Senestrari
Lic. en Psicología
M.P.: 1033