El futsal tiene su grieta: por qué Misiones recibe un Mundial sin apoyo de la FIFA.

En principio, no llama la atención más de lo debido. En Montecarlo (Misiones), la selección argentina de futsal juega este martes desde las 20 contra Italia por el Campeonato Mundial de la categoría, con entradas agotadas y en partidos con transmisión por la TV Pública y Canal 12 de Misiones). Pero enseguida surge la duda, ¿es esta la misma selección que ganó el Mundial de Colombia en 2016? ¿Por qué fue tan poco publicitada la realización de un torneo de este nivel, si además se juega en el país? La respuesta a la primera pregunta es no. La segunda merece más consideraciones.

Como en tantos otros ámbitos de nuestra realidad, el futsal conoce su propia grieta. Nacido en 1930 en Montevideo como una disciplina en la que confluían reglas de fútbol, basquet, handball y waterpolo, el por entonces llamado fútbol de salón se popularizó en la Argentina a partir de los años 50. Su facilidad para ser jugado en una pista relativamente pequeña, como poseían -y aún tienen- la gran mayoría de clubes en ciudades y pueblos pequeños, o en los barrios de las ciudades más grandes ayudó a propagarlo. En 1964 se creó la Confederación Argentina de Fútbol de Salón (CAFS) y comenzó la organización de torneos locales, regionales y nacionales.

Nada alteró esta dinámica hasta que la FIFA decidió que todo aquel deporte en el que se manejara una pelota con los pies iba a ser de su incumbencia, retocó algunas normas y comenzó a desarrollar una variante propia que impulsó a partir de su poderío económico y, de algún modo, forzando a sus afiliados a seguirla. La novedad llegó al país en 1986 y abrió la grieta.

Desde entonces, las relaciones entre AFA y CAFS no han sido buenas, las hostilidades son frecuentes y las demandas se acumulan en los juzgados. Como es fácil imaginar, el Mundial que arrancó en tierras misioneras pertenece al universo del fútbol de salón “original”, que a nivel internacional controla la Asociación Mundial de Futsal (AMF), cuya sede está en Paraguay.

“La realidad es que nosotros existíamos desde mucho tiempo antes y tenemos una filosofía amateur y formativa que mantenemos hasta el día de hoy”, reseña Sebastián Bonnettini, Director Adjunto a la presidencia de la CAFS. “FIFA y AFA llegaron después pretendiendo imponer su autoridad y queriendo llevarse la materia prima -los jugadores- y los clubes que estaban en nuestras federaciones. Ellos tienen su manera de actuar, ven el deporte de un modo contrario al nuestro y no se prestaron a ningún diálogo”.

Así, los dos “futsales” siguen desde entonces sus vidas en paralelo, aunque solo con mencionar el nombre de las entidades que participan en los torneos se explica la diferencia de difusión mediática. En un lado están Boca, River, San Lorenzo, Independiente, Racing, etcétera; del otro, Estudiantil Porteño (actual bicampeón sudamericano), Flecha de Oro, Villa Malcolm, Boxing Club, Autolavado Tiburón. aunque también Rosario Central, Newell’s o Godoy Cruz de Mendoza animan los campeonatos de la CAFS.


“Yo lo explico comparándolo con el boxeo, donde conviven diferentes asociaciones mundiales y cada una lleva sus rankings y tiene sus campeones”, explica Eduardo Espona, ex preparador físico de fútbol “grande” en Boca, San Lorenzo y muchas más instituciones, y actual Coordinador de Selecciones Nacionales de la CAFS.

Establecer cuál de las dos variables tiene más éxito en el país resulta como mínimo temerario. AFA cuenta con la fuerza de su aparato propagandístico y sin ir más lejos el jueves pasado Claudio Tapia lanzó la segunda edición de la Liga Nacional. Además, el título alcanzado en 2016 le brindó un reconocimiento general hasta entonces desconocido. Pero la CAFS no se queda atrás. Sus registros agrupan a más de 2.800 clubes y 47.500 jugadores, y organiza 18 torneos nacionales anuales en todas las categorías. “La gran diferencia se da en el carácter realmente federal de nuestro deporte”, subraya Bonnettini, “el futsal AFA es importante en CABA y el Gran Buenos Aires, pero en las provincias se juega sobre todo el de la CAFS”.

En efecto, no es casualidad que el Mundial se dispute en Misiones. Ya en las dos anteriores ocasiones que Argentina fue sede, el torneo tuvo lugar lejos del ámbito porteño. En 1994 recorrió Formosa, Corrientes, Tierra del Fuego y Chubut para concluir en Misiones; en 2007 se jugó íntegramente en Mendoza.

El espíritu amateur rige cada movimiento en este futsal que se autocalifica como “auténtico”. Ningún jugador argentino (salvo los pocos que están en clubes europeos) vive del deporte, aunque su preparación física y mental corra pareja a la de cualquier profesional. Algo parecido ocurre en el aspecto organizativo. No existen la sofisticación y el glamour con el que FIFA suele rodear a sus actos y grandes torneos, pero esto no desmerece el resultado. Se ha construido un nuevo polideportivo en Oberá y las restantes sedes -Posadas, Montecarlo, Eldorado, Wanda y Puerto Iguazú- también lucen impecables. “Aunque la CAFS pertenece a la Confederación Argentina de Deportes, depende del apoyo de las gobernaciones provinciales y de empresas privadas para montar esta clase de eventos”, dice Espona.


Lo que ocurre a nivel nacional se reproduce de algún modo en el resto del mundo. FIFA extiende sus redes en todas partes y, por ejemplo, en Europa su futsal ha desplazado al de la AMF de varios lugares y presiona constantemente para ganar espacio. Por eso, por ejemplo, en el Mundial participa Cataluña y no España. “Además, en los últimos años ha habido problemas graves de gestión en algunas federaciones y esta vez no estarán países con mucha tradición como Bélgica, Noruega o Rusia”, señala Bonnettini.

Los catalanes no son la única sorpresa que se esconde entre los 16 equipos participantes. Aparecen en la lista países como Curaçao, que repite después de estar presente en Bielorrusia 2015, o debutantes como Nepal y Pakistán. “Pero todos han llegado a través de eliminatorias continentales, no hay países invitados”, aclara Bonnettini para reforzar el nivel del torneo.

De todos modos, Sudamérica manda por sobre el resto. En los once Mundiales anteriores solo Portugal en 1991 rompió la hegemonía continental consagrándose campeón (España había perdido la final en 1985). Antes y después, todo se cocina entre los representantes de este lado del mundo. Colombia y Paraguay, con 3 títulos cada uno, son las potencias. Brasil y Argentina los siguen de cerca.

El espectáculo comienza este domingo a las 20 y continuará hasta el domingo que viene, cuando también en Montecarlo se dispute la final. Quizás no tenga la difusión que merecería pero se juega con idéntica pasión y el nivel técnico y físico es el mismo que en el futsal que recibe más luces de neón. Un Mundial arranca en la Argentina, la televisión lo acerca a quien quiera verlo. Seguro que vale la pena echarle un vistazo.

Las variantes reglamentarias

En las cuestiones básicas, el futsal de la CAFS y el de la AFA comparten normas y reglas. Son cinco jugadores por equipo, sin límite de cambios y se disputan dos tiempos de 20 minutos netos, es decir que el reloj se detiene cada vez que el juego se interrumpe. Pero dentro de las variantes que los diferencian hay algunas que son muy importantes en lo táctico y determinan la dinámica de los partidos. A saber.

En el saque del arquero, la pelota debe picar en el suelo o ser tocada por otro jugador antes de pasar de mitad de cancha. Puede parecer un dato menor pero resulta clave porque impide el pase directo por aire del arquero al pivot situado cerca del área rival, lo cual obliga a elaborar más el juego en equipo.

Los laterales y corners se realizan con las manos. Poner en juego la pelota desde una altura por encima de la cabeza propicia una gama de variantes tácticas más rica y permite el juego de cabeza, prácticamente ausente en el otro modo de futsal.

Los arqueros puede salir de su área pero solo hasta mitad de cancha. De esta manera no existe la posibilidad de utilizar un arquero-jugador para efectuar ataques de 5 contra 4, tal como ocurre en el futsal FIFA.

Las posibilidades de la selección

Las dos veces que el Mundial de la AMF se celebró en el país, Argentina llegó a la final. Fue campeón en 1994 -“Mucho antes que la selección de FIFA”, remarca Sebastián Bonnettini- con lo que Eduardo Espona califica como “un equipo irrepetible”, y cayó ante Paraguay en 2007.

En esta ocasión, el equipo que dirige técnicamente Ariel Avveduto llega en un muy buen nivel para pelear por un lugar en el podio, aunque en principio no es el máximo favorito. Renzo Grasso, que juega en el Fuorigrotta de Nápoli, Gonzalo Pires (Cementista de Mendoza), Matías Rima (Eskarcha de Pico Truncado), Marcelo Mescolatti (Don Orione de Mendoza) y Sandro Antiveros (Plastimi de Misiones) son los nombres de las principales figuras que sostienen la ilusión de alcanzar el bicampeonato para la Argentina.

El gran candidato es Colombia, vigente campeón mundial y toda una potencia en este deporte. De hecho, hace apenas un mes Caciques del Quindío se consagró Campeón Intercontinental al vencer como visitante al Dínamo de Moscú, y varias de sus figuras estarán presentes en Misiones. Paraguay y Brasil completan el lote de los que deberían luchar por las medallas.

La curiosidad: por qué no jugaron Canadá y Pakistán

A último momento, los equipos de Canadá y Pakistán fueron desafectados del Mundial. La Confederación Argentina de Futsal emitió un comunicado en el que explicó lo ocurrido:

“Canadá: La Federación Canadiense dio a conocer 48 horas antes del comienzo del Mundial su NO participación al Mundial de Misiones 2019 sin brindar razón alguna por la cual tomó esa decisión. Rápidamente desde la CAFS se pudo contactar a la Federación de Estados Unidos, quien por mérito deportivo era la selección que correspondía viajar e inmediatamente dio su visto bueno. En menos de 24 horas emprendió el viaje para Misiones, ocupando el lugar de Canadá, como mencionamos anteriormente.

Pakistán: el inconveniente con la Selección de Pakistán excede completamente a lo organizativo tanto de la CAFS como de la AMF. Siete de los integrantes del plantel fueron retenidos en Dubai y el resto del plantel fue deportado al llegar a Ezeiza, debido a que la Cancillería Argentina les denegó las visas, dando como única razón que es un tema de Seguridad Nacional.

Dado que el hecho sucedió a menos de 48 horas del comienzo del Mundial y que la plaza que ocupa es la de Asia, no hubo posibilidad que lo reemplace ninguna selección”.
Fuente: La Nación.

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