IGUAZU. Encadenan a su hijo mayor de edad para que no se drogue y no lo maten.

La familia Capelari y su cruda historia vuelve a golpear a todo Puerto Iguazú. La dura situación de Nidio, padre de un joven con un severo problema de adicción a los estupefacientes, arroja su capitulo más extremo.

Es que, apremiado por la desesperación, la angustia y la impotencia, el hombre decidió encadenar a su hijo Yonathan para evitar que regrese a la calle en busca de dinero malhabido para poder conseguir droga.


“Nadie que viva esta situación va a entender esta decisión. Se puede mirar desde afuera, pero nadie que no tenga hijos en la droga entiende lo que es andar de noche intentando rescatar a un familiar de las bocas de expendio”, expresó Nidio a un medio provincial.

Esta es la segunda vez en el año que Nidio dialoga con este matutino. En la primera entrevista, pidió y hasta casi rogó que la Justicia emita una orden para la internación en una clínica de rehabilitación para el muchacho. Sin embargo, eso no llegó y Nidio se vio obligado a tomar una medida tan dura como polémica a la vez, pero a sabiendas de que es el futuro de su hijo el que está en juego.

A la drástica decisión se llegó tras una semana repleta de desesperación. Yonathan estuvo casi cinco días desaparecido y durante ese tiempo fue intensamente buscado por sus hermanos y parientes en cada boca de venta de crack instalado en la Ciudad de las Cataratas.

“Anoche (por el jueves) apareció en la casa de una de mis hijas. Durmió tirado en el corredor de la casa, afuera. Esta mañana (por ayer) lo fuimos a buscar y entre seis personas lo encadenamos”, contó Nidio.

Y continuó: “No está bien lo que hicimos, pero no encuentro otra solución. Ya le pedí a la Policía que no lo suelten hasta que el juez me firme una orden para obligarlo a rehabilitarse, pero pasan 24 horas y lo sueltan. Él tiene que estar encerrado o lo van a matar”.

Andrea, prima del joven en cuestión, también habló con este diario y expresó que “mi primo está encadenado a las drogas y si sigue en la calle no sabemos qué va a pasar con él”.

“Mi tío ya recorrió las bocas de venta, pero por suerte nunca lo encontró como yo a mi hermano, tirado con personas convulsionando al lado. Yo prefiero que mi primo esté acá encadenado, bien, bañado, limpio y alimentándose que en la calle. Yo sé que esto no está bien, pero entre los peores panoramas, tenerlo encerrado es lo mejor”, añadió.

En primera persona

Con una de sus manos rodeada de cadenas tomadas de la pared y sentado sobre el suelo, el propio Yonathan habló de su situación. “Estoy bien, dentro de lo posible, no estoy feliz encadenado, pero qué puedo hacer”, se preguntó el joven.

“Llegué a consumir 77 gramos de crack en un día. El efecto me dura nada, cinco segundos, me pongo activo, miro para todos lados, no sé explicar, pero cuando no tengo para fumar me desespero”, admitió entre la impotencia y la tristeza.

El muchacho llegó a estar en proceso de rehabilitación durante cuatro meses y, aunque no lo pueda manejar, es consciente que desea mejorar. Sin embargo, no cree en los tratamientos y aseguró: “Yo quiero salir, pero la rehabilitación no funciona. El psicólogo no entiende y parece más loco que nosotros, conmigo no funciona”.

Su familia, como ya lo hizo la semana pasada, pide que la Justicia dicte una orden para la internación obligatoria del joven y que las fuerzas de seguridad eliminen los kioscos narco. “Es la única forma de que termine todo esto. Si nadie vende, no hay para consumir. Si los pibes no consumen, no habrá robos y la sociedad tendrá seguridad. Hay que eliminar las bocas”, pidió o más bien gritó Nidio Capelari en el final de la entrevista.

En Eldorado.

En el caluroso tarde del 27 de Enero, en calles del barrio 20 de Junio de Eldorado, efectivos de la Mini Brigada de la comisaría 2a capturaron a Richard O., sindicado como el autor del robo a una heladería situada sobre avenida San Martín.

Su madre, Marta Opriel decía a los medios que la droga le empujaba a su hijo a cometer estos delitos. Temía por la vida de su hijo y que no sabía que hacer para que dejara de consumir. Denunció en varias oportunidades la existencia de los lugares de venta de droga en su barrio.

El detenido por el robo actuó a cara descubierta, a plena luz del día, e inmediatamente fue reconocido no solo por su madre, que es Presidente del Barrio, si no por la adicción a las drogas.

Fuente: medios provinciales.